En los debates políticos contemporáneos en América Latina, la disrupción ha devenido una categoría central, movilizada por movimientos de derecha radical en Brasil, Argentina y El Salvador para desarticular el consenso social, la continuidad institucional y la historicidad misma de lo político. Los marcos analíticos convencionales —que clasifican estos fenómenos en términos de populismo o neoliberalismo— dejan sin explorar una dimensión decisiva: la disrupción opera específicamente sobre los regímenes temporales que estructuran la legitimidad institucional, la memoria histórica y las expectativas de futuro. Esta ponencia propone leerla, por tanto, no como ideología o estilo político, sino como reconfiguración de temporalidades imbricadas —coloniales, institucionales, subalternas— cuya coexistencia conflictiva es irreducible a una secuencia lineal.